Todo lo que se comenta en ciudades sobre necesidades del mundo rural está falto de hechos reales, que demuestren que nos importa de verdad el grave declive por el que atraviesan nuestros pueblos. En la base de los intereses está pedir y conseguir. Y, sea el que sea, todo nuevo proyecto se levanta antes en una ciudad que en un pueblo. Es el momento de acabar con esta ancestral discriminación. 

 

Enlace a la noticia en la web de El Diario Cantabria

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