La muerte de Morricone el pasado 6 de julio frustró uno de los sueños en los que la asociación estaba trabajando, el de aprovechar su viaje a Oviedo para traerle a Burgos a conocer personalmente el escenario al que puso música.
La muerte de Morricone el pasado 6 de julio frustró uno de los sueños en los que la asociación estaba trabajando, el de aprovechar su viaje a Oviedo para traerle a Burgos a conocer personalmente el escenario al que puso música.