La llegada de la nueva normalidad ha generado que los arrendamientos se disparen y que las viviendas vacías de los pueblos estén habitadas por veraneantes y turistas en julio y agosto.
La llegada de la nueva normalidad ha generado que los arrendamientos se disparen y que las viviendas vacías de los pueblos estén habitadas por veraneantes y turistas en julio y agosto.