Quintanalara

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Quintanalara se sitúa a 27 Kms de Burgos al suroeste de la provincia burgalesa. A las faldas de la sierra de la Demanda esta pequeña localidad se enclava en el valle que conforma el Peñón de Lara y la cresta del Alto Casarejo. Se accede desde Burgos por la carretera de Cardeñadijo o bien por la de Cardeñajimeno hasta salir en ambos casos a Los Ausines. Desde allí, siguiendo la vega del río Ausin o Lara se llega a esta pequeña localidad.  Desde la N-234, se puede acceder por carretera desde Mambrillas de Lara. Existe un acceso desde Cuevas de San Clemente que llegando a Cubillo del Cesar se accede a Quintanalara por una pista forestal.  De clima continental con inviernos largos, fríos y de escasas precipitaciones da pasa a los meses de veranos secos y calurosos.  El terreno de Quintanalara combina fincas de labor con terreno de monte. Las zonas mas altas del pueblo se corresponden con monte de encina de suelos calizos, sin embargo las tierras labrantías se asientan sobre un terreno de carácter silicio.   

La historia de Quintanalara está fuertemente vinculada a la comarca de Lara. Una zona plagada de vestigios de todos los tiempos que han dejado huella en cada uno de los rincones de la localidad.En nuestro pueblo el visitante puede ver los restos de las civilizaciones que han pasado por ella. Del neolítico podemos apreciar el Menhir de Cantohincado según cita Miguel Moreno en su web megalitos.es. De origen Celta, los Pelendones y Turmódigos, ubicaron su morada en nuestra terreno.El imperio romano, presente en toda la comarca, llenaron la geografía de calzadas por las cuales desplazar sus mercancías. Una de estas, la que unía Lara de los Infantes, Nova Augusta con Monasterio de Rodilla, se piensa que también pasaba por Quintanalara. No es de extrañar pues en alguna excavación de forma casual se han encontrado ladrillos utilizados para la construcción de las glorias “hipocaustum”. Sin tener vestigios  en la comarca de asentamientos musulmanes, existe en la localidad una cueva conocida como la Cueva del Rey Moro.Quintanalara como muchos de los pueblos de la zona aparece tras una primera repoblación entre los años 860 y 977 (Antonio Palacios, Viaje al condado de Lara), cuyo nombre aparece en el Libro Becerro (1044) como Quintana de Torre, siendo Behetría de Lara y de Haro. En 1352 aparece de forma segura documentada en el Becerro de Behetrías bajo el régimen jurisdiccional del Abad de Bujedo. (Félix Palomero. Agalsa)En el siglo XVIII el Catastro de la Ensenada cita a Quintanalara con 160 habitantes, 87 solteros, 64 casados y 9 viudos.En 1785 el conde de Floriblanca solicita al intendente de Burgos la situación de todas las localidades de la provincia apareciendo Quintanalara como lugar de realengo del partido del Can de Muño. (Félix Palomero, Agalsa). Fue en el censo del año 1857 fue cuando más gente habitó en el pueblo con 244 personas.Desde el año 1843 Quintanalara tuvo Ayuntamiento propio, perteneciendo al Partido Judicial de Salas de los Infantes, sin embargo en el año 1978 pasa a ser Junta Administrativa dependiente del Ayuntamiento de Revilla del Campo y por lo tanto al Partido Judicial de Burgos.
 
Cultural

San Pantaleón

La iglesia de Quintanalara esta dedicada a San Pantaleón, médico nacido en Nicomedia el cual fue mártir por defender su fe. Al ser decapitado su sangre dio vida a una higuera seca. En el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid cada 27 de julio su sangre que se conserva en estado sólido se licuefacciona.La iglesia se inicia en el siglo XVI en estilo tardogótico,  con la construcción de la nave central y posiblemente parte de la torre. En el siglo XVIII y de estilo gótico se añaden dos naves a la central una por cada lado, añadiendo de igual forma la sacristía y acabando la torre. Posee tres retablos, el central adosado a un espacio preparado para ello, poco común en las iglesias de la zona, es del siglo XVII y su sagrario parece ser anterior a esta época. Los otros dos están dedicados a la Virgen del Rosario al parecer del siglo XVII y el otro a San José siglo XVIII.

Descargar el Díptico Informativo de la Iglesia de Quintanalara 

Etnográfico

Carboneo

Si por algo se caracteriza el pueblo de Quintanalara en la actualidad es porque todavía hoy en día se elabora carbón vegetal, tal y como se ha hecho durante cientos de años. Este valioso legado que conserva la población de Quintanalara, se mantiene gracias al vínculo tan fuerte que sus vecinos mantienen con su monte. Los Carrascos, La Risca y Carredonda monte de utilidad pública catalogado con el número 614, es una extensa mancha de encinas, al que se le suma de forma salpicada, quegijos y esquenos. Un páramo calizo llano quebrado por la incisión de varios valles que han favorecido la aparición de cortados rocosos de espectacular belleza como el caso de los Riscos Peñadobes.Aquí cada vecino era carbonero, forma de vida que fue desapareciendo con la aparición de los combustibles fósiles. Sin embargo, la renta que proporcionaba la ganadería y la agricultura en este pueblo no era suficiente para el mantenimiento de la economía familiar, situación ésta que unida a la fuerte tradición por el monte mantuvo vivo este oficio. El carbón vegetal se utiliza en la actualidad para su uso en barbacoas. Los trabajos para obtener carbón vegetal comienzan allá por el mes de octubre cuando se reparten las suertes. Tras varios meses, los cuales se corta la leña y se acarrea a la carbonera, en el mes de mayo se apila la leña en forma de cono. Una vez cubierto el horno por capas, paja en primer lugar y después tierra, se procede a prenderlo. A primera hora de la mañana y siguiendo el ritual del carbonero se vierten ascuas por el ojo de la chimenea, atacándolo con picadillo varias veces al día para que empiece prender la leña. Este proceso de combustión anaerobia transforma la leña en carbón vegetal, evaporando casi el cien por cien del agua. La cocción dura varios días dependiendo de la cantidad de leña que se haya apilado. De cada cuatro o cinco kilos de leña se transforman en uno de carbón. A su paso por la localidad en el mes de mayo el visitante podrá oler el humo característico de las carboneras, sobre todo a última hora de la tarde cuado baja la presión y el humo queda atrapado el las calles. Un horno divulgativo a las afueras del pueblo, junto a la fuente y lavadero, despejaran las dudas de cómo se coloca la leña para este proceso. El nuevo escudo de la Junta Administrativa de Quintanalara, plasma la importancia cultural, social y emocional  que este oficio ha tenido en la vecindad de la localidad.

Pastoreo

Otro elemento a destacar es la existencia de ganado ovino y bovino en régimen extensivo. En peligro de extinción los pastores conservan los conocimientos del campo y su interrelación con los animales. Quedan cuatro contados en toda la geografía nacional y su desaparición parece que está a la vuelta de la esquina. En la ladera del monte, entre las estepas, refugiadas en las matas, en la pradera pastando las ovejas mantienen un ecosistema rico y variado de especies de flores, insectos y  setas. Donde quedaran los tordos y el resto de pájaros asociados a las vacas si ya nos las hay. Veladores de los pueblos pequeños los ganaderos de la comarca de Lara mantienen sus casas abiertas durante todo el año, quizá por la esclavitud de su oficio o quizá por el amor a su pueblo y sus campos. Quintanalara ofrece la posibilidad de parar el tiempo y disfrutar viendo al ganado pastar, observar las relaciones entre los animales, de escuchar los balidos roncos en la soledad del campo, de oír el cantar de los pajarillos, de sentir, apreciar, gozar de  la naturaleza viva.Corrales, construidos piedra a piedra, traídas de bien lejos, a manos de hombres que con su esfuerzo pudieron domesticar a las reses. Un pequeño refugio adherido, hace las veces de morada que más que proteger sirve de trinchera contra el ataque de los lobos.

 

Potro

Restaurado en el año 2006, el potro es un elemento que se utilizó para el herraje y cura de bueyes, vacas, yeguas y caballos. Se encuentra situado a la entrada del pueblo en su margen derecha. Se trata de un edificio aislado de una sola planta en cuyo interior se hallan los elementos que sujetaban a la res. También conocido como la pobrera, éste local se utilizó para dar cobijo a los pobres que acudían al pueblo en busca de limosna. 

Fuente, pilón y lavadero

A la salida dirección Cubillo del Cesar, se encuentra la fuente del pueblo. Un manantial de abundante agua utilizado para el consumo humano y para el riego de los huertos de aguas abajo. En sus días, antes de bombear el agua al depósito y de ahí distribuirla por la red, estaba perimetrada por una pared de piedra de escasos cincuenta centímetros, careciendo de tejado. Cuando lavar era una crueldad por lavar a mano, se realizaba en el pilón y lavadero que hay a continuación. Nunca ha estado techado, al igual que otros de la zona, caso contrario ocurre en los pueblos más metidos en la Sierra de la Demanda. 

Cancionero

Canciones recuperadas del olvido y cantadas antaño en las verbenas de otros pueblos fueron muchas, como testimonio esta:El pueblo de Quintana Es estrecho pero largoSeñoritas no hay ningunaPero hay chavalas con garboEn Revilla sale el ramoEn Torrelara la hoja Y en el pueblo de QuintanaLa sal de mozas y mozosQue viva QuintanalaraQue de Quintana soy yo Canción de Semana SantaYa no se conocerán Jesucristo con su madrePorque ha que no se ha visto  Desde el jueves por la tarde.Quita luto y manto negroMayordomo de MaríaQuita luto y manto negroY déjalo de alegría.En carnavales el jueves de todos se cantaba mientras se pedía por otros pueblos:Ay señora mía Dueña de un millón Dénos la propinaNo diga que noDicen que aquí son roñososYo digo que no que noPorque si fueran roñososNo habría venido yoOtra estrofa  que cantaban los más pequeños:Angeles somos Del cielo venimos Huevos y torreznos Es lo que pedimosCoplillas no faltaron en el puebloNo me meto perejileraQue te lo vengo a pedirTengo el ajo en la cazuela Y me falta el perejilAntes por verte daba dinero Ahora por no verte la cara vuelvo.La canción de carnaval cantada por las mujeres mientras manteaban al pelele:Olé y olá Que en la manta está Cogeremos al peleleCogedle que se va.No se va no, Que en la manta está Haremos al pelele un traje militar.El pobre pelele Está empeleladoSe mira lo suyoY lo tiene pelado.

Natural

El Monte

Arriba en el monte la encina atesora su espacio vital, centinela milenaria, observa el paso del tiempo impertérrita, como si con ella no fuera el devenir de los tiempos. Aferrada a una pizca de tierra entre las rocas, conquista cada rincón que se le ofrece. Nadie puede con ella, pues de su existencia depende el ser que puede destruirla.Cada año, en otoño, las semillas de esta estoica planta vuelven alimentar a la fauna que merodea sus entrañas. Corzos, jabalís, urracas, ardillas y un sinfín de animalejos adoran las bellotas tan nutritivas para el transcurso del invierno. Sus raíces, exploradoras y atrevidas, se asocian con ricos y apreciados hogos como la trufa. En su imperio da cobijo al esqueno, juniperus communis, nombre vernáculo a defender como propio, que armado con dagas produce un fruto utilizado para hacer la ginebra. Estepas, tomillos, cantueso, hilagas y espliego conforman el séquito aromático de la encina. Abajo el valle, fincas domesticadas de colores pardos, rojos, blancos y cremas, que esperan el paso de los caballos de hierro para hacer crecer un cereal escuálido que grana el año que los cielos le acompañan. Hacia el levante, un páramo calizo de terrenos baldíos, son perseguidos por encinas y quejigos pero que el pino con la ayuda del brazo humano ha conquistado.El dalle, herramienta del segador, aterrorizó a la hierba de la pradera. Agosteros de otros pueblos se daban cita para segar y recoger la mies que luego servía de alimento a las reses durante el invierno. A la entrada del pueblo, las eras lugar en donde se llevaba a cabo la laboriosa tarea de la  trilla. 

Riscos Peñadobes

Escondido entre la frondosidad del encinar aparece el valle los riscos Peñadobes. Un cortado que discurre de levante a poniente de apenas medio kilómetro nos descubre la capacidad erosiva de los agentes atmosféricos. Entre piedras que se han desprendido del roquedo y por una senda que discurre por el valle, el que se asoma a ver este singular espacio, no se marcha indiferente. Riscos alzándose hacia el cielo, cuevas refugio de animales, peñas altivas, encinas cómplices de la historia, leyendas, rituales…. envuelven los misterios de los Riscos Peñadobes.  En la cercana localidad de Revilla del Campo se le conoce al paraje como desfiladero de los Castros. Ambos nombres hacen referencia posiblemente a la existencia de un poblado celta que se asentó en estas peñas.Para acceder desde la localidad de Quintanalara hay que llegar al pueblo y tras pasarle se coge un camino que discurre a media ladera entre fincas de labor. Tras un par de kilómetros se gira hacia la izquierda y te encara hacia en valle en el que se encuentra este bonito paisaje. A parte de su espectacular belleza el lugar es el refugio de numerosas aves rupícolas que anidan entre sus rocas, por lo que se aconseja que el que se acerque a visitarlo lo haga con el mayor respeto al entorno y a los animales que allí se encuentran.

 

   

Fuente Tabladillo.

Enclavada en el lugar en donde hace varios cientos de años se asentaba el despoblado que lleva su nombre, este potente manantial es uno de los nacimientos del río Ausín. Situado entre las localidades de Quintanalara y Revilla del Campo se accede a ella por el camino parcelario que une los dos pueblos. En la actualidad existe a su alrededor una zona de ocio. 

Cantohincao

Una piedra puesta de pie en medio de un encinar puede no decir nada o si. Curioso lugar al menos. A su alrededor, no hay vegetación. Parece que alguien la puso ahí por algo. Quizá un enterramiento megalítico, un mojón, o sin más un pastor quiso hacer la gracia. Lo cierto es que de tiempo inmemorial ha estado así. Incluso cuentan que una vez los mozos envalentonados por la bebida de Baco la tumbaron. Tras conocerse el sacrilegio no tardaron en levantarla bajo pena de expulsión del pueblo. Puede que sea un cruce entre las líneas Hartmann. Quien sabe. 

Truficultura

Tuber melanosporum, Tuber aestivales, Tuber rufum… este género de hongos es propio de terrenos calizos como el de Quintanalara. Sin embargo y a pesar de los esfuerzos que otras administraciones han hecho para incentivar el cultivo de la trufa, en Castilla y León no ha habido ninguna intención para conseguir desarrollar esta alternativa a la agricultura convencional. Pero en Quintanalara se ha apostado por ello. Una plantación de cuatro hectáreas espera su travesía para demostrar que esta posibilidad puede ser válida.

 

Camino de San Olav

El camino de San Olav, atraviesa el pueblo de Quintanalara, procedente de la catedral de Burgos, en dirección a la capilla del santo noruego localizada en Covarrubias. Entra por Revilla del Camuo y tras pasar por la Fuente de Tabladillo llega al pueblo por el camino de concentración parcelaria. Atravesado el pueblo por la calle San Cristóbal sube al monte por el alto de la Isanueva, para seguir por el encinar y llegar a  Cubillo del Cesar.

En Quintanalara existen las siguientes asociaciones:

  • Asociación Cultural y Recreativa “Los Tordos”: constituye el elemento dinamizador del tejido social y cultural del pueblo. Constituida en el año 1981 y tras varias décadas de existencia sigue desarrollando un sinfín de actividades con las que generar sinergias entre la población local y comarcal. Ubicada en las antiguas escuelas del pueblo, su gran mérito radica en abrir su sede todos los fines de semana, a través de un sistema de rotación de socios, que favorece las relaciones entre los habitantes. Desarrolla y organiza numerosos actividades entre las que cabe destacar las fiestas patronales, las jornadas sobre el carboneo, carnavales, cordero pascual, tordorock, exposiciones, excursiones, etc. El horario de apertura los fines de semana es a la hora del vermú y por la tarde. En verano se amplía estando al mediodía y las tardes abierto.

Bar: Asociación recreativa y cultural los Tordos. Peña los Tordos. Horario: todos los fines de semana sábado de 18:00 a 22:00, domingos de 13:00 a 15:00 y de 17:00 a 20:00 horas. En verano abierto todos los días de 14:00 a 15:00 y de 19:00 a 23:00. 

Productos

Productos primarios: carbón vegetal, leña, corderos, terneros, pollos de corral, trigo, cebada, manzanas, alubias, garbanzos, forraje.

Preguntar en el pueblo.

Espectáculos Unión

BraymerExtintores

Construcciones Lázaro

Construcciones Feliciano

Las fechas más importantes en Quintanalara son:

  • Fiestas patronales: 27 de julio San Pantaleón. El fin de semana más próximo a esta fecha se llevan a cabo actividades de carácter lúdico con verbenas, conciertos, concursos, campeonatos, exhibiciones, etc.
  • Fiesta del Carboneo: en mayo se celebra una jornada festiva que tiene como eje principal el oficio de carboneo.
  • Carnavales: los jóvenes del pueblo se disfrazan y acuden a otros pueblos a pedir por las puertas para que una vez regresado a Quintana se meriende con las viandas recibidas. Se ha recuperado la vaca rabona y el niño pelele.
  • Tordorock: sin fecha fija, en esta fiesta del rock se dan cita grupos revelaciones de la comarca y de la provincia.
  • San Isidro: 15 de mayo. Misa y procesión en honor al Santo de los labradores. Se juntan los pueblos de Quintanalara y Torrelara para celebrarlo.