María José Castaño recobra el pulso por la pintura tras un «viaje necesario» al corazón de Galicia, donde ha cambiado ‘su’ Arlanza por el Sil para retratar el río más luminoso y bello: el de su interior.
María José Castaño recobra el pulso por la pintura tras un «viaje necesario» al corazón de Galicia, donde ha cambiado ‘su’ Arlanza por el Sil para retratar el río más luminoso y bello: el de su interior.